6.10.07

CAZA



Con dos es lo mejor de todo, más que con tantas perras al mismo tiempo. Salvo que vayas al jabalí, por supuesto, hay jabalís que con dos perros no tienen ni para empezar. A mí no me gusta mucho el jabalí, prefiero el conejo. El jabalí es muy peligroso. Yo he visto a un jabalí clavarles el colmillo a tres perras en el cuello y salir luego escapado. Yo mismo estuve a punto una vez de que me arreara un buen mordisco. Quita, quita. Si hay que ir, se va. Si hay que jugarse el tipo, se lo juega uno, pero yo prefiero los conejos. Qué bien huelen las carrascas de aquellas lomas. Cuando se levanta un hilo de aire me llega otra vez el olor de los tomillos, de las cagadas de conejo, de las huras donde se agazapan. Me llega el olor de las cáscaras mordidas, el olor del mantillo mojado y de los níscalos que ya han salido, y de las trufas. Una vez con la Sota, que tenía muy mala leche, fuimos a la hondonada que hay detrás de aquellos cortados. Ahora no se ve la piedra. Huelo la piedra. Y fuimos allí y nada más trasponer un rodal de pinos que hay un poco más a poniente vimos salir de los bancales un conejo que nos vio y enseguida se volvió a meter entre los rastrojos. La Sota fue a por él, enseguida lo sacó y el conejo echó a correr a los cortados. Yo los fui siguiendo pero me abrí un poco porque vi que el conejo no podía subir por la pared, pero tenía unos matojos en un cantil muy pequeño donde a la Sota le sería difícil llegar. Como mucho podría asustarlo y echarlo de nuevo a correr hacia terreno abierto, así que me esperé en la única salida que yo pensé que tendría el conejo. Y así fue. El conejo subió por las regatas de las piedras y cuando vio que se resbalaba buscó refugio entre las zarzas. La Sota se puso allí en dos saltos y medio, pero se resbaló un poco antes de alcanzar la última regata y al caer desde una altura como cuatro veces ella se lastimó una pata. Entonces yo emprendí a correr por el lado donde no había pared, donde podía seguir el conejo, y el conejo siguió con todas sus fuerzas pared arriba por las regatas y yo di un rodeo por una trocha más empinada y más larga pero donde no había miedo de resbalarse, y llegamos los dos a la vez al bancal que había arriba de las lomas, y vi el bosque de pinos y me dije: antes de que llegues a la hura, cabrón, te habré cogido. El conejo vio que yo llegaba y empezó a culear. Yo estaba muerto, pero lo vi culear y dije este no llega a la hura. Y no llegó. Sabía que si no lo cogía a la primera le daría tiempo llegar, así que di un salto y al torcerme para taparle la salida ya lo tenía en la boca. Casi no podía respirar, pero seguí caminando de vuelta porque sabía que no me daban fuerzas más que para sujetarlo entre los dientes. No tenía resuello ni para partirle los huesos de la cabeza. Sólo podía sujetarlo. Y volví donde la Sota, que había ya dejado de quejarse, y el amo le tenía la pata entre las manos. Me puse con el conejo en la boca junto a sus piernas. Él lo cogió por las patas y cuando me entró la primera bocanada de aire caí rendido. Me temblaba todo el cuerpo, casi no pude recuperarme de aquel esfuerzo.Aquellos eran buenos tiempos. Otros perros de otras rehalas se pasaban el tiempo atados, y un mes antes de sacarlos los espanaban. Tenían cara de locos. A nosotros el amo siempre nos vino a ver, y nos sacaba por el campo sin tanganillo aun cuando los otros perros estuviesen atados. Pero el amo se puso malo. La Sota y yo supimos que el amo estaba malo. La Sota estaba preñada. Huelo los conejos. Pronto el amo nos llamará con voces y cuando empiece a verse el campo y haga mucho frío saldremos a cazar. Huelo la piedra, oigo cómo cavan con las uñas en la hura. Ahora mismo en la noche cerrada los encontraría. Los encontraría entre las carrascas. Los encontraría en la nieve.

2 comentarios:

  1. Anónimo10:51 a. m.

    valla gilipollez de historia es mejor hacer los dbrs como te puedenn gustar cazar conejos con lo lindos ke son va el ke a escrito esto es un bobo y un sin corazon anda ke te den por culo askeroso cazador de mierda de paccotilla ke te maten

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  2. Anónimo3:41 p. m.

    Suele ocurrir que la gente que no sabe expresarse por escrito es porque tampoco sabe leer.

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