20.12.05

Familia


Esto era un niño en el día de Nochebuena. Se levantó y se puso a ver la tele. Echaban horribles cuentos de Navidad, de modo que enchufó el ordenador y pasó la mañana jugando a los marcianos. Su padre, con una sonrisa extraña, infrecuente, entró sin llamar a la puerta en su habitación y, con cara de bobo solemne, le dijo que saliesen a tirar bolas de nieve. El niño estuvo por decirle que no le apetecía tirarse bolazos con nadie, y menos con su padre, pero detrás del padre vio los ojos muy abiertos de la madre, así que el zagal apagó el ordenador y fue a entretener un poco al hombre, que como fumaba dos paquetes diarios se cansó enseguida de hacer feliz a su hijo y se volvieron a meter en casa. El padre se dedicó a fumar y el hijo a jugar a los marcianos.
La madre se pasó el día en la cocina. Cada vez que venía un invitado, la madre salía de la cocina limpiándose las manos en el delantal, daba dos besos a las visitas y decía que se le estaban quemando los langostinos y se volvía a meter en la cocina. Luego los parientes iban a por el niño. Lo apretujaban, le formulaban preguntas retóricas, le obligaban a besar mejillas peludas y oler perfumes vomitivos. El padre daba conversación a las visitas y fumaba sin parar.
El niño saludó estoicamente a toda la inmensa familia, a todo aquel gentío que de pronto inundaba la casa y las lágrimas de cristal de las lámparas temblaban con sus voces y sus carcajadas. El niño no podía meterse en el ordenador, su padre no lo habría consentido, pero sí en la cocina, donde su madre guisaba lentas comidas que necesitaban atención constante y la puerta bien cerrada. Todo era a la plancha, todo echaba un tufo tremendo, los parientes que se asomaban a coger una cerveza cerraban enseguida para que no se les pegara el pestazo a la ropa nueva.
Estuvieron juntos toda la tarde, la madre y el hijo. La madre no podía dejar los fogones y el hijo, cuando todos ya se habían bebido un vaso de vino, dijo, muy formal, muy como deberían ser todos los niños: “Perdonad, tíos, pero voy a ayudar a mamá”.

1 comentario:

  1. Anónimo8:46 p. m.

    hola¡¡

    " con cara de bobo solemne " jaja

    por desgracia es la cara de tantos padres que, luchando por un futuro mejor para su prole quedan mirando ahora con tristeza e impotencia aquellos maravillosos años de "feliz" soledad.

    ¡¡ felicidades ¡¡

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