20.12.05

Humo


El gobierno ha escogido la mejor fecha posible para que dejemos de fumar, en mitad de las fiestas. No quiero ni pensar la de horas de conversación que se van a dedicar al asunto. De momento ya no hay reunión sin alguien que esté dejando el tabaco, y la gente te ve y se cruza de acera para darte la brasa y decirte con ojos de loco que él ha dejado de fumar y se alegra mucho de haber tomado la decisión. Yo creo que hasta se les tuerce la boca un poco y todo, se les hace un agujero en el hueco del cigarro.
Pero sí es buena fecha, porque así se aprovecha esta inercia ilusa de las fiestas, que se inauguran hoy con un azar improbable y se clausuran el seis de enero sin la más mínima verosimilitud. Muchos ya han empezado a amargarse la existencia y otros dicen sin cesar a sus familiares y amigos y compañeros de trabajo que van a empezar el día uno, frente al televisor, viendo los saltos de esquí. La gente intentará ligar en las fiestas y en los cócteles con el tema del tabaco, nunca estará el humo tan presente, nunca nos nublará tanto las entendederas.
Muchos dejarán de fumar y arrastrarán el mono en la cuesta de enero. Las facturas de la visa le vendrán como esos estremecimientos a la altura del píloro que se tienen los primeros días de abstinencia. Empezarán a cruzarse sentimientos íntimos: los conversos se afilarán los colmillos y quienes prometieron no fumar con la boca llena de uvas se levantarán cada mañana con la obligación de no traicionarse a sí mismos. La gente, acorralada, fumará en los retretes compulsivamente, hasta que su clandestinidad le dé el asco que dan las zonas de fumador de un aeropuerto, el lugar más repugnante que conozco. En secreto gastarán un pastón en cursos, libros, parches, meditaciones trascendentales y demás maneras de engañar al hambre. Y después, cuando lo dejen, se darán cuenta de que tampoco tiene ningún misterio, de que el mono físico de la nicotina es muy breve, y que lo demás consiste en decir que no. No quiero fumar, no quiero que me prohíban nada, no quiero este cigarro, no quiero este trabajo. A ver quién gana.

4 comentarios:

  1. Lo que describes parece una atractiva cuesta de enero, pero con aire más puro en los pulmones y algunos kilos más en la cintura. En fin; veremos como se sube.

    Saludos y felicidades!!!!!!

    Egonauta

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  2. Anónimo12:57 p. m.

    Es una lástima, este blog necesita una promoción.

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  3. Suerte y mucho ánimo con tus propósitos de relación con el tabaco.
    Saludos desde París

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  4. Anónimo8:30 p. m.

    las celdas de nuestro mundo estan encogiendo y escogiendo lugares donde colocarnos.

    las fumadoras creo que volveráan a sus comienzos

    buenas fiestas familiares ¡¡

    Saludos

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