14.11.07

BOTÁNICO LOSCOS


Diario de Teruel, 15 de noviembre de 2007
Me está resultando la mar de entretenido el proceso de elección de un nombre nuevo para el Instituto Ibáñez Martín. Todo apunta a que ganará la candidatura Vega del Turia, en detrimento de otra mucho más justificable, Botánico Loscos. Y es una lástima, porque Francisco Loscos ya perdió un monumento, y si su nombre inspira tan poco aprecio no creo que en su herbario, el herbario que regaló precisamente a este instituto, las hierbas vayan a revivir. De momento, el busto del científico que hay escondido en un rincón del parque, si no lo han limpiado hace poco, está hecho una mierda.
La historia de una ciudad es la que se escribe en los letreros de las calles y de los edificios importantes. Es decir, son nombres útiles, la más alta condecoración ciudadana, la que todo el mundo habrá de recordar. La pervivencia histórica de Segundo de Chomón en la conciencia colectiva de Teruel será producto de la erudición, pero también de que lleve su nombre un instituto. La enseñanza pública en nuestra ciudad, que yo sepa, ya tiene un nombre de santa, otro de cartujo y otro de cineasta. Igual va siendo hora de que nombremos a un científico. No todo va a ser divino.
El nombre Vega del Turia es muy bonito pero me parece un tanto desaprovechado. No hace más que designar el accidente geográfico que tiene al lado, y de eso tengo entendido que se ocupa el Ministerio de Obras Públicas, a no ser que entre quienes apadrinaron su candidatura esté corriendo la noticia de que se van a cargar la vega definitivamente. El caso es que la utilidad de los nombres ha ido cayendo en un deterioro del que yo no sé si somos del todo conscientes. En muchas ciudades, nombres históricos, no de dignatarios sino de autoridades científicas y artísticas, fueron sustituidos por los de militares o funcionarios del régimen. Ahora, al quitarlos, sólo dejamos las flores, los ríos, y así colaboramos en la tarea de aniquilación de la memoria. Y no hablo de memoria política. Hablo de educación pública y de ciencia, de los nombres de aquellos que deberían adornar nuestros paseos. Con el nombre de Vega del Turia el instituto no adquiere ningún compromiso histórico ni científico. Con el de Botánico Loscos, es posible que el herbario que Loscos regaló al instituto sea una sala más de un gran jardín botánico lleno de especies ardorescentes.

2 comentarios:

  1. Anónimo10:14 p. m.

    pues no hemos tenido suerte. Ha ganado Vega del Turia... y no nos quejemos que podía haber sido el David Civera o el Jamón de Teruel...

    En fín.
    Hay una foto muy bonita del monumento al botánico loscos en el sitio que ocupó en su origen, que era el óvalo.

    Un abrazo.

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  2. Supongo que Víctor Pruneda no sería políticamente correcto (pese a concederle la "calle" en que se encuentra el instituto), un defensor de valores tan aplaudidos últimamente como la libertad y la honestidad política). Menos aún Pablo Monguió (les sonaría a catalán y en estas tierras somos así de cateto-xenófobos). Por cierto ¿tiene una calle nuestro arquitecto o sigue olvidado pese a que su nombre salga en cientos de folletos del turismo municipal? Otras propuestas: "La Ilustración" (pues falta nos hace a todos, y a los estudiantes de hoy, más); "Los jardincillos, sala X porno-natural"; "Machaquitos" (para recuperar un nombre perdido de los antros bohemio-populares turolenses); Jean-Paul Sartre, por aquello del existencialismo turolense; "El frío", aunque ya lo escogió un grupo musical local... En fin, las posibilidades son muchas, como peñas hay en Teruel.

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