24.1.09

Geórgicas II, 3



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3. Proemio B, vv, 35-46

Conque vamos, labradores, ea, aprended
el cultivo que se aplica a cada especie,
y domad frutos silvestres con el laboreo,
y no dejéis tierras baldías. Luce plantar
viñedos en el monte Ismaro, y el gran Taburno
vestirlo de olivares. Y tú, oh Mecenas,
honra y prez, primer gran responsable de mi fama,
guárdame, conmigo las faenas emprendidas
ven a navegar, surca el mar a toda vela.
No pretendo enteras abarcarlas con mis versos,
no, ni aunque cien lenguas tuviera, bocas ciento,
y mi voz fuera de hierro. Ven aquí, ampárame,
léeme la costa desde la primera playa,
la tierra queda a nuestra mano. No con rodeos
te voy a entretener ni con exordios largos,
no con fábulas poéticas he de tenerte.

1 comentario:

  1. Anónimo3:01 a. m.

    Parece que el regreso del poeta de la naturaleza y el hombre se confirma con fuerza. Bienvenido sea y bienaventurados nosotros que a su paso abriremos ojos y oidos para ver y oir despertando de una realidad plana y sórdida. Volveremos a la verdad y a la luz y nuestras manos, de la tuya, encallecidas, recobrarán el tacto del mundo que fué.

    ¿Existen los textos texturados?
    Pues sí, los he descubierto en Bernardinas de tecla de Castellote.

    Juan Carlos

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