17.2.09

Alwin Kuhn

Antes los libros de ciencia estaban escritos de otra manera. Acaba de aparecer la primera traducción al castellano de Der hocharagonesische Dialekt, El dialecto altoaragonés, de Alwin Kuhn, cuya versión original data de 1935. Este “mito por excelencia de la bibliografía sobre el aragonés”, en palabras de los traductores, es accesible ahora en esta cuidadísima edición de José Antonio Saura y Xavier Frías que publica Xordica.
Cualquier interesado en la lengua aragonesa sabe de qué libro se trata y su condición de imprescindible, pero a mí me interesaba copiar aquí los dos primeros párrafos de la introducción, un modelo de precisión entre tacítea y ferlosiana.

El objetivo del presente estudio atiende a la investigación lingüística del ángulo noroccidental aragonés, que, flanqueado al oeste por el vasco, al norte por el persistente bearnés, difuminándose al este por tierras de Sobrarbe y Ribagorza en los dialectos mixtos y de transición con el catalán, y presionando finalmente al sur por la poderosa avalancha del castellano, está claro que lleva aún hoy aquí y allá una robusta vida propia en sus altos valles, pero, en general, lucha a duras penas por una existencia cuya última fase –como sucede con más de un viejo dialecto- vemos expirar ante nosotros.
Esta investigación, además de constatar la vitalidad actual del viejo idioma aragonés –aspecto en sí mismo interesante-, debe mostrar las imbricaciones y afinidades de carácter étnico, cultural y lingüístico que vienen operando aquí desde época remota, debe vincular de modo aún más exclusivo el catalán –una vez más- a la Iberorromania, debe hacernos patente la íntima conexión que desde el punto de vista fonético, morfológico y sintáctico enlaza el suroeste francés, la antigua Aquitania Íbera, con el norte de Iberorromania, en particular con su territorio nuclear y espina dorsal, la cordillera pirenaica, que hoy como antaño sirve de refugio en toda su extensión a los pueblos de la Península, a las antiguas costumbres y a la antigua lengua, en la lucha por su supervivencia, ahora frente al ímpetu nivelador de la civilización propagada por la autoridad estatal, así como de la indumentaria, los usos y la lengua ajenos que penetran en masa con ella.


Al Diario de Teruel, a propósito de la buena nueva, he enviado la siguiente columna:

Kuhn

Un día me metí un poco con los miembros de la Academia del Aragonés, y es una de las pocas veces, una de las dos o tres contadas veces en que luego he recibido reproches y reconvenciones, generalmente corteses aunque airadas. Fue a raíz de que el filólogo José Antonio Saura pusiera en solfa su legitimidad en un artículo que dejó huella. A partir de entonces me quedó bastante claro que el aragonés tiene casi tantos defensores como agitadores, más unos pocos espectadores.
Unos y otros han recibido ahora una excelente noticia de la que desde aquí me congratulo. Acaba de aparecer, publicado por Xordica, el más famoso estudio de conjunto del aragonés escrito nunca, El dialecto altoaragonés, obra de Alwin Kuhn, publicada en alemán en 1936 y que hasta ahora no se había traducido al castellano. Se habían fundado academias pero no se había traducido al castellano.
Kuhn insiste repetidas veces en estudiar al aragonés dentro de la Romania occidental. Hasta la publicación de este libro, los mapas lingüísticos saltaban del catalán al castellano sin solución de continuidad. Kuhn se ocupó de ordenar los vestigios, de auscultar su presencia real, y le buscó el rastro a ese “latín popular, innovador, más vulgar y diferente del propagado por las clases cultas de Andalucía”, desde su nacimiento bajo un puente romano hasta que perdió la batalla de las lenguas, y desde ahí hasta el mismo día en que Alwin Kuhn, subido en un burro, anotó un ingente material lingüístico como aquel que clasifica especies a punto de desaparecer.
Es una obra de ciencia sin concesiones, desde luego, pero está escrita como se escribían antes los tratados, con esa extrema precisión que se vale de todos los recursos del gran estilo, que mantiene la tersura y la elegancia sin escamotear su carácter exhaustivo, y por supuesto sin un gramo de propaganda. Para un espectador aficionado como yo, cualquier capítulo está plagado de fenómenos interesantes, y la lectura de su resumen de historia lingüística resulta una espléndida descripción de lo que la lengua aragonesa exactamente es. A partir de este libro, a partir de los libros que se siguen escribiendo con esta misma rigurosidad, se van montando luego las academias. Por cierto, la traducción es de José Antonio Saura y Xavier Frías. No lo había mencionado.

4 comentarios:

  1. Anónimo7:51 a. m.

    Uf, señor Castellote, con esta presentación me hace usted leer el triple de lo que desearía. Acabo de encargar el libro en Xordica, y hagro propósito de leer a Tácito (¿Qué me recomienda?) y releer a Ferlosio (¿El Xarama?).
    Muy buea la presentación de este clásico (aus der Sudaragonische Grenze).

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  2. Al principio pensé que hablaba usted de Kuhn "el de Lakatos y Popper", por lo de la ciencia y tal, y estaba alucinando...

    Por cierto, ayer o antes de ayer leí algo sobre este tema en el periódico que mi nefasta memoria ha olvidado, pero seguro que a usted no se le ha pasado por alto.

    Saludos.

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  3. Con toda mi osadía vengo a decirle que pase por favor por mi blog si quiere ver dos cosas que tengo para usted allí.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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