21.11.10

Épica atemporal


No sé de dónde me salió a mí eso de la "épica atemporal" pero el caso es que lo dije, con hiato y todo.

6 comentarios:

  1. Pues yo los vi más como "lírica atemporal", también con hiato. Y creo que se quedan cortos en las alabanzas, porque los temas de los relatos -a mi modo de ver-, aunque se ubiquen en el campo, no tratan del campo o los animales, sino de una mirada atenta, observadora, enamorada de la realidad.

    Juan Ballester

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  2. Estoy de acuerdo en lo de la mirada atenta y observadora, como muy bien puede apreciarse en la foto que acompaña al texto, del "profesor de Lengua y Literatura afincado en Madrid". Creo que está más arraigado en Teruel que en Madrid, y fincas no debe de tener muchas.

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  3. Anónimo5:41 p. m.

    Lo mejor de los relatos son la utilización de algunas palabras del terreno,en desuso o casi muertas y la ubicación de los escenarios en esta nuestra despoblada tierra.

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  4. Enhorabuena por esas nuevas publicaciones y por el protagonismo y afecto que das y muestras por ese mundo rural que también considero como propio.

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  5. Gracias a todos.
    Juan: te has perdido la proyección de 'La Serenísima' en el paraninfo. Ha sido estupendo, toda una meditación 'enamorada' de la realidad.
    Evaristo: mis afincamientos son diferidos. Estoy seguro de que si viviera en Teruel sólo escribiría cosas de Madrid. Integrado, integrado, me temo que en ninguno de los dos sitios.
    Anónimo: agradezco que la gente se fije en eso, pero te aseguro que no rebusco palabras del terruño. Es afán de precisión, no de color local, aunque el resultado sea el mismo.
    Luis: ese mundo rural será siempre el paraíso perdido. Cuando era niño me daban envidia los compañeros que tenían pueblo. Quizá por eso siempre digo "mi pueblo" cuando hablo de Teruel, tan capitalina ella.

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  6. virgo potens12:31 p. m.

    Anónimo dijo...
    Gonzalvo era un hombre afable, cercano y sencillo.

    Quizás esas virtudes, le hicieron no plantearse más cuestiones que el vivir de su trabajo y dejarse querer.

    Quizás no se plantease más porque no supo, le fuese más cómodo, le diese miedo ó pensase que no era su terreno.

    Quizás ese compromiso del intelectual en los tiempos convulsos que le tocó vivir lo echemos en falta en su obra, sobre todo por comparación a sus coetáneos.

    Pero al hablar personalmente con él, te das cuenta de que su misión es, como tan bien expresa Antonio Castellote en Bernardinas, más cotidiana y necesaria.

    Desde luego la consiguió sin esfuerzo.
    Fué un hombre estimado por su entorno.

    De su obra me quedo tambien más con la del día a día que con la monumental.

    Os aconsejo el Vía crucis y su museo de Rubielos.

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