27.3.11

Profundidad de los hoyos



Geórgicas, II, 288–297

Quizá preguntes cómo de hondo es el hoyo.
Yo me atrevería incluso a plantar cepas
en un surco liviano; el árbol que es alto
se hunde más en tierra, y el que más la encina,
que se estira tanto al cielo con la copa
como a la región del Tártaro con la raíz.
Así no la arranca el invierno, las lluvias,
las ráfagas de viento: inmóvil permanece,
a muchos descendientes sobrevive, ve a muchas
generaciones de hombres pasar mientras perdura,
y extiende por doquiera sus ramas vigorosas,
y en el centro sostiene una sombra inabarcable.

2 comentarios:

  1. Anónimo11:35 p. m.

    "Así no la arranca el invierno, las lluvias,
    las ráfagas de viento: inmóvil permanece,
    a muchos descendientes sobrevive, ve a muchas
    generaciones de hombres pasar mientras perdura,
    y extiende por doquiera sus ramas vigorosas,
    y en el centro sostiene una sombra inabarcable"
    ¡Emociona! Este tío sí que sabía lo que es y vale un árbol. Y tú si que sabes ponerlo en cristiano para que los torpes en latines lo disfrutemos. Gracias.

    Juan Carlos Navarro

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  2. Anónimo10:24 p. m.

    Buen texto en días de observación de prometedoras yemas.
    Habría que añadir la cita a la mejor rotonda de Teruel: el grupo en conversación de encinas rodeadas de pensamientos (renovados cada vez que un contratiempo los perjudica). Quiero pensar que hay un jardinero filósofo que planta estos pensamientos o coloca los cipreses antes del desvío del cementerio como preludio del otro camino.
    Gracias por tus traducciones.
    MJ

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