27.10.05

Evolución


Cuando el contrincante dispone de un argumento irrebatible, lo mejor que se puede hacer es arrebatárselo. La libertad de expresión, el derecho de opinión, ha escocido durante siglos al conservadurismo fanático. Hace tiempo aún podía criticarse desde el púlpito el hecho mismo de que la gente pudiera decir lo que quisiera. Era la época de aquella palabra espantosa, libertinaje, que se inventaron los curas para meter dentro todo lo que no les gustaba de la palabra libertad. Pero ahora esas reducciones dan risa, son palabras anticuadas, argumentos inútiles. Ahora, visto lo visto, hay que asaltar directamente la palabra libertad, apropiársela so capa, primero, del término liberal, y luego de cualquier interpretación delirante, como esas personas que, cuando les dices que una pared es blanca o que la tierra da vueltas alrededor del sol, suelen decir, muy airadas y agitando sus derechos: “¡Ah, bueno, eso será tu opinión!”
Ahora vemos curas que se manifiestan por la calle para reivindicar extrañas libertades: la libertad de que todo el mundo esté obligado a estudiar su religión, la libertad de que sólo puedan recibir los beneficios del amor quienes ellos digan y consientan, o bien la libertad, como está sucediendo estos días en Estados Unidos, de que la teoría de la evolución de Darwin sea reducida a mera opinión, y se enseñe en las escuelas junto a la que habla de Dios y su afición a las costillas.
Quién me iba a decir a mí que acabaría defendiendo en un periódico la teoría de la evolución de las especies. Pero el hecho mismo de que el gobierno de Estados Unidos quiera equipararla a la teoría del creacionismo ya parece negarla, porque es imposible que un ser humano evolucionado la siga poniendo en duda. Acaso evolucionemos, como dice Fidel Castro, dos pasos adelante y uno atrás. Si eso es verdad, no me cabe duda de dónde estamos: nacionalismos tribales, guerras de religión, sacrificios humanos y pájaros apestados. Quién sabe si la evolución no es circular y pronto habrá otro invierno de mil años, un Apocalipsis de opiniones tenebrosas, muy libres todas, eso sí.

3 comentarios:

  1. Fernando9:44 a. m.

    ¿Por qué publicas en el DDT unos artículos sí y otros no?

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  2. Anónimo9:30 p. m.

    Quién sabe si la evolución no es circular...

    No me creo, con el permiso de Kant, que el género humano se halle en progreso constante hacia mejor. Esto ya no es más que un cuento ilustrado sin final feliz, una reliquia que observamos con cierta desilusión. Los pasos que debimos dar hacia adelante se han quedado en un vaivén manejado por la tecnocracia, en el que cada cual va por su lado para que no le salpique nada del otro.

    Por eso me pregunto, ¿no será acaso preferible que la evolución sea circular?. Aquellos sabios griegos preferían el círculo a cualquier otra figura geométrica, pensando que su perfección residía en el hecho de no tener principio ni fin. Quizá ellos querían que la humanidad regresara a aquel principio de racionalidad en un incesante redescubrirse a sí misma. Quizá de esta manera quede aún algo bueno que esperar y Kant vuelva a tener algún sentido.

    Tocar fondo es la única forma de coger impulso para seguir, empezar de nuevo es una opción cuando todas las salidas están bloqueadas. Aunque todo eso suele dar igual ya que no sabemos hacia dónde vamos, por no decir que no vamos hacia ninguna parte. Exactamente igual que en el círculo: ningún punto es el comienzo, ninguno el final, ninguno es especial respecto a otro. Sin embargo, siempre hay quien pretende ver todo desde el centro y quedarse fijo allí, gran error. Yo muchas veces siento ganas de escapar por la tangente.

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  3. Cuando salió esta bernardina, aún no habían ocurrido los disturbios en Francia. Ha habido ya una víctima (que por cierto ha sido habilitada para criminalizar los sucesos e igualarlos a cualquier forma de terrorismo), pero me fascina la sencillez de la propuesta, su enorme repercusión, su carácter un poco masoquista, y por supuesto que es algo que se repite (siempre los marginados han terminado por hartarse)pero con un matiz de civilización que debería tenerse en cuenta. Digamos que el mundo se imita a sí mismo porque los desfavorecidos nunca tienen otra solución que la revuelta, pero da sensación de avance porque demuestra modos para aprovecharse del progreso y no hacer una carnicería. Han quemado coches, que para muchos es como si les hubiesen quemado el alma, pero, salvo esa víctima (que me perdone su memoria) creo que algo hemos avanzado. Dejémoslo en una evolución en espiral. Gracias por el comentario. Es en sí mismo una estupenda bernardina.

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