20.10.06

Sinceridad


La curiosidad es a veces un poco masoquista. Anoche me pasé por la página del Weekly Standard, la biblia del neoconservadurismo norteamericano, y leí con atención de forense un artículo en el que un tal William Kristol clama por que no se haga más caso a la ONU ni a la blanda China, por que se incrementen las tropas en el extranjero, por una alianza con Japón de espaldas a China en el asunto de Corea del Norte, por sitiar ese país con un régimen de excepción, amén de bombardear Sudán e intervenir en Rusia “para ayudar los demócratas”, y, en fin, por que se incrementen las sanciones contra Irán y se lo amenace de invasión. El artículo termina con un llamamiento sobrecogedor: “Se está haciendo tarde”.
En ese mismo semanario escribe la rutilante abogada que encandila a sus fans diciéndoles que el petróleo era una buena razón para invadir Irak “porque todos usamos coche”, o que las víctimas del 11–S no son quiénes para criticar a Bush “porque el dolor no las ha hecho expertas en política internacional”. En el estilo incendiario, de insurrección permanente que utilizan los neoconservadores, esta mujer aplica una receta muy antigua, la de llevar la verdad hasta sus consecuencias más demoledoras, entendida la verdad como lo que uno piensa en el momento en el que le preguntan. Es el principio del cinismo, una forma erística que suele desarmar al enemigo y que tradicionalmente se ha combatido con el tabú de la decencia. Eso no lo puedes decir aunque lo pienses, nos dice una voz que no viene de la religión sino de la sensatez, un descubrimiento como el de que un matrimonio no funciona gracias a la sinceridad sino a la buena educación. Saltarse ese trámite, esa censura previa, es lo que más excita, según la filosofía neoconservadora, a las masas ignorantes. Y no es un recurso exclusivo de la derecha: ayer, en un canal progresista, se anunciaba una serie televisiva como honestamente brutal, como si los héroes fuesen aquellos capaces de decir las burradas que nosotros reprimimos por un elemental sentido de la decencia.
En España la derecha neoconservadora, por estridente que resulte, taún no ha salido de la fase previa, la de mentir como bellacos. Pero lo peor está por venir, cuando se líen la manta a la cabeza y empiecen a pregonar eso que todos piensan y nadie se atreve a decir, por duro, inmoral, hiriente o peligroso que pueda resultar.

1 comentario:

  1. Anónimo2:55 p. m.

    hola, lo mejor de esta página es lo bien heha que esta, y poder leer lo del periódico todo junto, como el verdadero relato que es. me gusta como está escrito, y me gustan mucho también los dibujos, que salen en la página muy bien definidos, para estar metidos en internet, un beso y seguir así. adios

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