4.10.06

Matarratas



Diario de Teruel, 5/10/2006
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El matarratas es el veneno de los ignorantes. Es el más burdo, el más barato, el más potente. Está pensado para eliminar seres inmundos sin la menor sofisticación, pero a veces se utiliza con amantes asalvajados que no sabrían distinguir el bicarbonato del zotal. Últimamente también se ha puesto de moda su uso como arma política. La fiambrera de matarratas (otros dicen que eran polvos para el olor de pies) que se presentó hace poco como prueba de una conspiración es un símbolo perfecto de la moda que nos embadurna.
Mi impresión es que se trata de una consecuencia de la militancia política incondicional. Seguros ya los votos de siempre, y perdidos para siempre los votos contrarios, toda la estrategia política, al menos de la derecha, consiste en atraer a la población flotante, cada vez más escasa; es decir, a los que todavía pueden cambiar de voto, a los que dudan. Pero, tal y como están las cosas, con la cordillera de matarratas que separa las dos opciones políticas fundamentales, esa población dubitativa no debe de sumar ya más que un puñado de votos.
Si los líderes de la derecha leyesen más novelas de aventuras, no utilizarían fiambreras de matarratas ni borrarían fechas de los documentos con el dedo ni sacarían de las cortinas a un ratero de tres al cuarto como si fuera el conde de Montecristo. Su estrategia se basa en otras lecturas, en aquellos manuales de venta que insisten en que dudar es propio de idiotas. De modo que una inmensa mayoría de la población, de uno y otro signo, debemos soportar esta especie de síndrome de Diógenes que les ha entrado, mientras los destinatarios de semejante vertedero, gente débil –piensan ellos–, gente dubitativa, digiere su veneno y obedece consignas rigurosamente absurdas.Pensar que hay gente tan estúpida como para tragarse semejantes paparruchas, intentar cebarlos con una fiambrera de matarratas, es posible que cuadre con las estadísticas de población influenciable, pero yo sigo pensando que los seres humanos detectamos la basura y la retórica venenosa sin necesidad de verlas. Que no te tomen por imbécil es algo previo incluso al intelecto. Es un instinto primario, como el de las ratas.

2 comentarios:

  1. A mí me encanta ser ese caramelo por el que se matan los partidos políticos. A pesar de que por no haber votado nunca muchos militantes incondicionales me hayan llamado con desprecio "pasota" (así, en términos ochenteros) o me hayan intentado convencer de que atento contra la democracia. Y aunque confieso que al principio evitaba votar por instinto (nunca por desinterés, ya me gustaría) ahora lo hago con una convinción y una militancia incondicional de la que casi casi llego a disfrutar.

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  2. Anónimo1:15 p. m.

    CADA VEZ QUE OIGO QUE ESE HOMBRE SE HIZO A SI MISMO, QUE EMPEZO SIN DINERO, SIN QUE NADIE LE AYUDARA Y EL SOLO CON SU TRABAJO EN POCOS AÑOS HA LLEGADO A SER UNA DE LAS GRANDES FORTUNAS DEL PAIS. LA CARA DE GILIPOLLAS QUE SE NOS DEBE QUEDAR A LOS TONTOS QUE LLEVAMOS 30 AÑOS TRABAJANDO DURO, Y SIEMPRE CON LA ESPADA DE DAMOCLES SOBRE NOSOTROS, RECORDANDONOS QUE ESO NO LO PODEMOS COMPRAR, QUE LLEGA LA LETRA DEL SEGURO DEL COCHE, ESTE MES LA HIPOTECA LA VAMOS A PODER PAGAR A FINAL DE MES CON EL ADELANTO QUE PEDIRE Y QUE LLEVARA 30 EUROS DE INTERESES. EN FIN, YO ESO DE QUE DE LA NADA UNO LLEGA A AMASAR UNA FORTUNA NO ME LO CREO, A MENOS CLARO QUE INVIERTAS EN DROGA, ARMAS, ETC. POR QUE SI QUIERES SACAR LA CABEZA, SIEMPRE HABRA ALGUIEN QUE TE LA PISE.

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