9.1.08

VANGUARDIA


Diario de Teruel, 27 de diciembre de 2007

Cuando empecemos a ver las cosas sin remilgos ideológicos nos daremos cuenta de los daños y los beneficios que nos ha reportado el concepto de vanguardia. Lo mejor de la vanguardia se ve ahora en detalles domesticados por los empresarios para las viviendas de protección oficial. La extrema libertad siempre se sirve de lo más barato, y los contratistas también. Aquellas vanguardias desaforadas, en el mejor de los casos, han ido a parar a los vestíbulos de los bancos y de los dentistas, y a edificios vistosos, falleros, meramente fotografiables.
Pero ha habido también otra forma de domesticación más artera y dañina. Vanguardia es un nombre, una marca, un concepto que igual sirve para un roto que para un descosido. Cuando un político quiere fingir que sabe algo de arte, de inmediato emplea la palabra vanguardia. Es que esto es muy vanguardista, oiga, como si ser vanguardista fuera una denominación de origen, algo que no se puede juzgar porque ya está juzgado, un adelanto que sólo puede ser observado, no criticado.
Este sentido torticero de la palabra vanguardia es el que ha empleado Biel en más de una ocasión, pero nunca tan ostentosamente, que yo sepa, como cuando salió a parar las críticas de los ciudadanos a los fuegos fatuos de la plaza del Torico. Primero dijo algo que a él le sonará muy normal pero a mí me pareció un insulto. Si no les gusta, ya se acostumbrarán, vino a decir, como si en efecto fuésemos, literalmente, animales de costumbres. Uno se acostumbra al dolor, a la fealdad, a las cenas de empresa y a los políticos jactanciosos, pero eso no significa que le tengan que gustar. Biel, no obstante, recurre a sólidos argumentos estéticos, e insinúa que si a la gente no le gusta es porque no sabe apreciar la vanguardia, que sólo sabe acostumbrarse a ella.
En un sentido sí tiene razón Biel. Esa plaza es el primer ejemplo de suelo luminoso que se aplica en un casco histórico, y el estudio b720, su pomposo diseñador, va presumiendo de ello en las revistas de arquitectura. Pero esta vanguardia es distinta. Ellos diseñaron una foto en el ordenador y se la colocaron a unos políticos que piensan que los votos también conceden sensibilidad artística. Y no, no es que Teruel haya sido la pionera, es que es la única que se ha tragado semejante bacalá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.